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La carne del cochinillo es tierna, jugosa y sabrosa, con un menor contenido de grasa en comparación con el cerdo adulto, y se utiliza principalmente en asados enteros, donde el equilibrio entre carne, piel y grasa contribuye a una experiencia gastronómica típicamente portuguesa.
El cochinillo entero procede de un animal joven, limpio y listo para asar, y abarca todas las partes con carne y piel fina. Se caracteriza por una carne extremadamente tierna y una piel crujiente, adecuada para asados uniformes. La preparación ideal es al horno, tradicionalmente en horno de leña, girando el cochinillo y rociándolo con salsa de pimienta o condimentos adecuados.
La panceta de cochinillo procede de la región abdominal e incluye piel (corteza), grasa y carne. Es un corte jugoso y sabroso, apreciado por la combinación de la carne tierna con la piel, que queda crujiente tras el asado. La forma ideal de prepararlo es asándolo a fuego lento, lo que garantiza que la piel quede crujiente y que la grasa se distribuya uniformemente. Se utiliza mucho en sándwiches de cochinillo y en platos típicos.
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Beneficios de consumo
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Tradicionalmente, el cochinillo se asa entero, sazonado con sal, ajo y pimienta, y se introduce en un horno a baja temperatura, a ser posible de leña, hasta que la carne quede tierna y la piel crujiente. Durante la cocción, se rocía la pieza con sus propios jugos para intensificar el sabor.
La carne de cochinillo tiene un sabor más suave, es más tierna y tiene un menor contenido en grasa en comparación con la carne de cerdo adulto.
El cochinillo es ideal para restaurantes, hoteles, catering y eventos festivos.